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l Mujer todoterreno, triunfa como
escritora con su nuevo libro y se emociona con su mayor
éxito: la familia que ha formado con su segundo marido. Son
padres de dos hijos en común, que se llevan como hermanos
con el hijo que aporta ella y los tres de él.
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Podría ser ella la protagonista de su libro, “Diario de una
cuarentona embarazada”, porque conoce la experiencia. Por
eso, animada por su amiga Carmen Posadas, ha querido
escribirlo. Marta no sólo ha triunfado con esta gran
pasión, la escritura, sino también en su faceta
periodística y en su vida personal. Estuvo casada con Ramón
Langa, con quien tuvo a su hijo Ramón, de doce años. Y hace
más de una década que vive con el empresario Luis
Bustamante, padre de sus otros dos hijos, Miguel, de cuatro
años, y Luis, de uno.
La ilustración de la portada
de tu libro recuerda a ti, ¿es autobiográfico?
La editorial quería
inspirarse en mí, pero yo estaba más delgada.
Es una novela, ¿verdad?
Sí, un diario al estilo de
“Bridget Jones”. Lo único de autobiográfico son los
síntomas del embarazo y una anécdota de una maleta.
Describes los síntomas del
embarazo como un horror, ¿te pasó eso?
A mí y a todas. ¿Has creído que el embarazo es una
maravilla? Tuve mejor embarazo de cuarentona que con el
primero. Con Ramón tuve náuseas..., me quería morir.
¿Repetirías?
¡A mi edad! Tengo 44 años, cumplo 45 este año. Ni
hablar.
Pones el ejemplo de Ana Rosa.
Pero también digo que tener el carácter de Ana Rosa
Quintana y ser así de positiva es un caso único.
¿Por qué cada vez hay más
embarazadas cuarentonas?
Nunca nos viene bien tener hijos. Acceder al mundo laboral
es más difícil, cobramos menos que los hombres y si
sugerimos que vamos a ser madres empiezan a hacernos
faenas. También por la economía y porque, a veces, tu
pareja no es la misma a los 20 que a los 40.
Los jóvenes cada vez leen menos, ¿cómo fomentas la lectura
en casa?
En mi casa hay muchos libros. Y donde los niños ven que los
padres leen, es más fácil que imiten.
Tienes muchos hombres en
casa.
No soy la única chica. Luis tiene dos hijos y una hija con
la que me llevo fenomenal.
¿Cuesta mucho aceptar a los
hijos del otro?
Recomponer una familia es un camino difícil que requiere
una gran generosidad, sobre todo por parte de los hijos. El
mayor de los regalos es saber que todos nuestros hijos se
llevan como hermanos. No sabes cómo se quieren. Me emociona
mucho pensarlo.
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